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Vos qué decis, Pelota?

Comer carne es un placer personal, absolutamente nadie más que el que encuentra disfrute en ese consumo la pasa bien. Bueno... el sistema que se encarga de producirlo si; pero el animal sin duda no. Pero este análisis no es el único que atraviesa la problemática de la producción de carne a gran escala.

En general (o por lo menos en mi “general”), cuando se habla del consumo de carne quienes se sienten interpelados responden cosas como: “si, pero poquita”, “a veces, pero pollo no como” “los vegetales también son vida” “ya sé que está mal pero el asadito” o la tan famosa “no me rompas las pelotas”. Porque es un tema que incomoda, porque en el fondo apunta a que es algo que hacemos por placer personal y por falta de empatía con el entorno. 

Muchas cosas del cotidiano las hacemos desde esa base y claramente nos incomoda siempre cuando se nos remarca que lxs únicxs beneficiados de hacerlo somos nosotros mismos y hay un otrx que se ve perjudicado por eso. Pero el problema con esta discusión donde la rivalidad es veggie vs carne es que nos aleja de pensar la problemática que se abre al explotar suelos y animales a grandes escalas. Si nos cerramos en esa cuasi rivalidad nos perdemos el eje de esta problemática, hoy enmarcada en el conflicto de las granjas industriales chinas.

 

Como ya debe haberle llegado al interlocutor por algún medio, China decidió ofrecernos el enorme privilegio de sumar a nuestra ya en actividad función de alimentar a sus cerdos, producirlos. Argentina se convertiría en protagonista dentro del sistema de explotación de carne porcina a nivel mundial, cosa más que atractiva económicamente. 

Pero ningún negocio es tal si evaluamos todas las consecuencias que pueden tener estos acuerdos en los que su desarrollo compromete sin excepción nuestros recursos naturales no renovables: Alimentar a tantos animales requiere explotar al máximo la productividad del suelo, favoreciendo los desmontes y el desgaste y contaminación de la tierra por los químicos que se utilizan en aumentar al máximo la productividad. 

Además del alimento para estos animales, se les debe garantizar una cantidad enorme de agua potable para que puedan llevar a término su terrible existencia en estas granjas que son EL infierno. Viven hacinados, comiéndose unos a otros por el estrés de la vida que llevan y bajo situaciones de extrema crueldad cada minuto. Se les quitan los colmillos y la cola en cuanto es posible, para que no se lastimen entre sí y puedan seguir la cadena de engorde planteada. A las hembras se las mantiene en la misma celda toda la vida donde solo se mueven para acostarse al amamantar a sus crías, hasta que se las quitan y la vuelven a inseminar. Circle of (horror) life.

 

(Perdón… me fui del tema. Hagamos de cuenta que la tortura animal no importa, así no caemos en un vs entre verdurafans y amantes de la carne).  

 

Volviendo a los puntos básicos de lo que implica la implementación de este plan de negocio con China, retomo el hacinamiento. Que los animales vivan encimados unos a otros propicia un contexto de vulnerabilidad que lleva a que tengan un sistema inmunológico debilitado. Se enferman fácilmente y se contagian unos a otros de forma masiva, por lo que a su alimentación tradicional se les adicionan antibióticos con el fin de que su carne no se contamine tanto. Tanto como para no poder comerla. A laboratorios Bayer, uno de los principales abartecedores de estos antibióticos, le gusta esto. 

Copio de la carta publicada en oposición a las granjas en relación al punto de las enfermedades: “Dos años atrás China sufrió un fuerte brote de Peste Porcina Africana (PPA). Este virus, altamente contagioso, afecta a los cerdos alterando de muchas formas su vitalidad. Para evitar su propagación en ese país, se estima que se habrían sacrificado aproximadamente entre 180 y 250 millones de cerdos (de modos sumamente crueles como quemarlos o enterrarlos vivos), lo que disminuyó la producción entre un 20% y 50 %. Hace poco tiempo, la revista científica PNAS publicó sobre el potencial pandémico de una nueva cepa, la Gripe Porcina, G4 EA H1N1, y su peligrosidad fue advertida también por la Organización Mundial de la Salud: ésta podría mutar y resultar infeccioso para los humanos. Erradicar la Gripe Porcina y a la vez garantizar a su población el consumo de esa carne es una preocupación para China. Para alcanzar sus objetivos el gobierno de ese país autorizó a muchas de sus empresas a invertir en otros territorios”. 

Porque de dejar de consumir animales ni hablar, entonces vamos todos a Sudamérica que están sedientos de inversiones extranjeras y entregan todo. 

Ese todo es justamente lo que no podemos recuperar. Que la salida de las crisis económicas nacional siga siendo entregar los recursos no renovables al mejor postor es algo que tiene que revisarse con urgencia.

Vivir en el campo ya hace varios años que es un riesgo a la salud. No nos enteramos de los desmanes que se producen por la exposición sistemática a los químicos; las enfermedades que caen sobre quienes trabajan en estos espacios y ni siquiera cuestionamos los productos que salen de estos suelos hiper fertilizados. Recordemos la bola que se armó cuando encontraron glifosato en el algodón con el que se produce pañales, tampones y toallitas. Esto va por el mismo lado. #monsantostyle 

Con todo esto busco resaltar que destruir el planeta no es algo que podamos reducir al cruelty free por “moda”. Consumir de forma desmedida animales causa que todo un sistema de producción no renovable esté a disposición de abastecer su alimento, y que la industrialización masiva de seres para matadero hace que sean foco de enfermedades a (no tan) futuro. Entidades como la Organización Mundial de la Salud, IPCC y PNUMA alertan sobre la posibilidad de nuevas pandemias.

Repasar nuestros hábitos cotidianos es una urgencia. ¿Nunca pensamos el comer carne como un egoísmo total del paladar? Que es totalmente evitable? Muchos espacios veganos trabajan en transiciones con combinaciones de ingredientes que ayudan en el pasaje a la no-carne de quienes deciden sacrificar el gusto del asadito por un poco más de planeta. 

Sin embargo desde el lugar que se ocupe como consumidor, podemos distinguir esa lucha vegana de esta realidad de negocio industrial. Van de la mano pero se diferencian en la destrucción efectiva de este sistema de producción. Es fundamental que tengamos presente las consecuencias de cada aumento en la magnitud de la producción sobre un suelo ya castigado y las consecuencias de ponernos a disposición del consumo chino de carne de cerdo. 

 

Felipe Solá es el funcionario público que aparece como encargado de gestionar la negociación con les chines y paradójicamente, tiene una chancha mascota llamada Pelota. ¿Habrá algo de empatía y de conciencia con la realidad de este funcionario encargado de gestionar la producción, vida y muerte de toda la cantidad de animales involucrados en esto?  Ojalá que nos sorprenda la respuesta.

 

- fecha 23 Julio 2020

Link de la cita: https://pactoecosocialyeconomico.blogspot.com/2020/07/no-queremos-transformarnos-en-una.html?fbclid=IwAR3iPhpYiYpmzJtfRNCXQQuRoOuss8gSx5ZkpQFLDe0EHnojPdLHrWmGGKc

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