Somos lo que comemos


Salud

Somos lo que comemos

Alguna vez en nuestra vida escuchamos esto de que somos “cíclicas”. Y si, nuestro cuerpo pasa por un ciclo que se repite en lapsos de tiempo similares, y eso es la menstruación o ciclo menstrual. No es solo los dias que sangramos. Si es real que es la parte más visible de nuestra ciclicidad, los dias de sangrado, que en algunos casos vienen acompañados con dolor o molestias. Nos cuenta Camila su caso, de cómo cambiar un hábito cotidiano la ayudó a lidiar mejor con las partes molestas de su ritmo personal interno.

Siempre vivimos el ciclo menstrual como alejado, ajeno; y es clave lo que volver a relacionarnos con esto nos empodera. Palabra ya trillada, pero llena de contenido; nos hace sentir mejor como mujeres. A algunas las hará sentir más fuertes, más decididas, más conectadas, ayuda a un autoconocimiento asimilado, incorporado a nuestra conciencia mes a mes. Sabemos qué semana queremos comer dulce, por qué estamos de mal humor en el día X de nuestro ciclo… es hermoso conocernos tanto. De todos modos esto es un proceso.

 

El ciclo deberia durar entre 28 y 35 días, está dentro de lo normal. Sin embargo, algunas también hemos conocido alteraciones de la menstruación, como por ejemplo:

  • Menorrea – “me viene mucho”: aumento excesivo del flujo de las menstruación con pérdida excesiva de más de 80 ml y se extiende por más de 7 días).
  • Oligomenorrea – “me tarda mucho en venir”: duración prolongada del ciclo del menstrual por más de 35 días entre una menstruación y otra.
  • Polimenorrea – “se me fue rápido”: ciclo menstrual muy corto y menor a 21 días.
  • Polihermenorrea– “me viene mucho y ya me vino”: flujo menstrual abundante y pocos tiempo de intervalo intermenstrual.
  • Amenorrea - "no me viene"
  • dismenorrea, hipermenorrea y una buena tanda de etc.

Muchas mujeres sufren continuamente alguna de estas alteraciones en el ciclo en un momento particular o como parte constitutiva de su menstruación. El otro dia sin mas, Camila me escribió para contarme que desde que incorporó la copa eligió una vida menos sintética y dejó de tomar las pastillas y hormonas que el ginecólogo le recetaba todos los meses desde que tenía memoria. Ella sufría menorrea; y eligió combatirla desde un lado más natural, coherente con su paso a una dieta vegetariana. A partir de una visita a la nutricionista reorientó su alimentación; así de simple. Somos lo que comemos, me decía y tiene toda la razón. Somos hormonas también.

Me comentó tres tips que le resultaron para mejorar sus “irregularidades”. Todos acompañados de tomar mucha agua.

  • Si nos sentimos más hinchadas de lo normal; puede ser por retención de líquidos. Ligado a esto va un aumento (y con dolor!) de las tetas. Y a ella se le sumaban cambios de humor con tendencia a depresión o excesivo mal humor, y dolores de cabeza. A todos estos síntomas le puede corresponder una desarmonía de la progesterona. Para nivelarlo nuevamente hay que aumentar el magnesio que consumimos en nuestra dieta diaria. ¿Cómo? frutos secos, semillas de calabaza, de sésamo y todo lo que sirva para un mejor funcionamiento del aparato digestivo. Evitar café, quesos, leche y demás lácteos que tienden a hincharnos.

  • Hay veces que el ciclo nos agarra superalteradas y llenas de dolor. Ovarios que pinchan, tetas que parecen querer salir corriendo del cuerpo. Pesadez, de la que nos pone nerviosas. Ahí podemos encontrar plantas que convertimos en infusiones y liberan magia pura. La valeriana o pasiflora, son plantas relajantes en extremo. Un tecito en el dia de mucho dolor; santo remedio. Camila contaba que la tiraban mucho al relax, así que si tenés un dia agitado mejor con tilo o manzanilla que son menos fuertes. La manzanilla ayuda a suavizar el movimiento de las paredes del útero y que la sangre baje, que nos deshinchemos.

  • Cuando estamos con ganas de comer dulce, esas ganas casi asesinas, puede estar desequilibrado el estrógeno. Verduras, cereales, y no comer tanto grasa saturada o azúcar va a hacer que nos sintamos mejor y que evitemos sumar hinchazón y alimentos de digestión dificil al cuerpo. Nuestro cuerpo ya está ocupado con otras cosas en esos momentos!

Repetia Camila, cada dos por tres: Somos lo que comemos. ¿Cómo nos alimentamos? Lógico que tiene que ver con cómo nos sentimos. Hay que conocerse y prestarse atención para ver cuál es el ritmo de nuestro cuerpo y qué desajuste sufre durante el ciclo. Esto no tiene que ser malo, es un proceso hormonal que nos trae alteraciones comparado al resto del mes, justamente somos cíclicas. Y eso no es malo. Solo hay que tomarse el momento de conocernos y hacer que nuestro cuerpo se sienta mejor. Conectar mente y cuerpo en esos días de movimiento interno.

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